jueves, 31 de octubre de 2013

Previously on The Sopranos

Podríamos decir que "The Sopranos" es a las series de televisión lo que "El Padrino" es al cine. Es LA SERIE sobre la Mafia. Un gran reparto, unos grandes guionistas en estado de gracia y un montón de momentos llenos de crueldad que quedarán para siempre grabados en nuestras retinas, como lo hizo aquella imagen de la cabeza de caballo en la cama de "El Padrino". El tema Mafia no me atraía particularmente, pero tengo que reconocer que me enganché como nadie a las historias de este grupo de italianos grandotes, que se besan para saludarse, y a las constantes escenas de ajustes de cuentas que siempre terminaban con ventanillas de coches salpicadas de sesos y sangre. Una serie sobre una familia de nuevos ricos a los que les gusta aparentar, pero sin demasiada clase, que resultan más bien un poco horteras, un carnaval del mal gusto con cadenas de oro para ellos y peinados "crepaos" con laca para ellas. "The Sopranos" (1999-2007) consiguió no dejar de sorprendernos durante 6 temporadas, nunca nos hubiéramos imaginado hasta dónde podía llegar Tony Soprano para mantener su trono en la mafia de New Jersey y su creador (David Chase), quien tenía clarísimo desde el comienzo cuál sería el desenlace de la serie, consiguió sorprendernos hasta su polémico final, del que ya hablaremos más adelante.



La serie comienza cuando Tony Soprano (James Gandolfini) sufre un ataque de ansiedad después de que una familia de patos que se había instalado en su piscina migren a otro lugar quizás más apacible que la gran mansión de unos mafiosos. Tony decide ponerse en manos de una psiquiatra, la Dra. Jennifer Melfi (Lorraine Bracco), con la que pronto desarrolla un URST de esos que tanto nos gustan y que continúa durante toda la serie. Este hecho hace que rápidamente empaticemos con Tony, un personaje que podría resultarnos antipático, un asesino, un mafioso, que pasa por encima del cadáver de cualquiera para poder mantener su opulento estilo de vida; también siente, también sufre, también es débil. La verdad es que aunque Tony sea un verdadero cabrón, nos hace sufrir durante toda la serie con sus continuos ataques de ansiedad. Está claro que algo tienen los personajes masculinos de moralidad más que cuestionable (vease Dexter Morgan, Don Draper, Walter White, entre otros) que nos atrae. A diferencia de "Breaking Bad", Tony ya era malo la primera vez que lo conocimos, y es poco a poco que vamos viendo que tras esa planta de corpulento hombre italiano se esconde una cierta humanidad y un montón de inseguridades, que Gandolfini supo reflejar a la perfección con esa mirada siempre algo triste que le valió 3 premios Emmy y un Golden Globe.

Tony es un tipo duro, el Vito Corleone de la televisión, pero es capaz de ponerse a llorar mientras conduce porque en la radio suena una canción triste, o porque unos patos se han ido de su casa o porque se le muere su caballo de carreras. Aún así, es incapaz de derramar una sola lágrima cuando muere alguno de sus seres queridos. Quizás es que está tan acostumbrado a menospreciar la vida humana, que no tiene la capacidad de dejar aflorar sus sentimientos cuando alguien muere. Personalmente, yo me di cuenta de que Tony no era un personaje cualquiera y de que esta serie no se parecía a ninguna otra que hubiera visto antes cuando, en el episodio 5 de la primera temporada, Tony mata con sus propias manos a un padre de familia en un viaje que realiza con su hija (Meadow), cuando ésta está buscando universidad en la que estudiar.

Las Sopranas:


En esta serie me pasa como con "Mad Men", claramente se trata de una serie ambientada en un mundo de hombres, pero aún así, son las mujeres las que consiguen fascinarme.


1) Carmela Soprano (magistralmente interpretada por Edie Falco) que se pasa toda la serie (o sea toda la vida) enfadada con Tony; con su peinado horterilla a lo "llevo más laca que mechas", sus uñas postizas, siempre sola en la gran mansión escuchando el "Con te partiro" de Andrea Boccelli. Siempre haciendo la vista ciega ante los múltiples crímenes de su marido, mientras éste le siga permitiendo llevar esa vida llena de comodidades. En una ocasión, incluso llega a decir "Hay gente mucho peor que mi marido". A su manera, Carmela también es una gángster, que incluso puede llegar a la amenaza o a la extorsión para conseguir lo que quiere, como cuando intimida a una conocida suya para que le escriba una carta de recomendación a su hija (Meadow) y así ésta pueda entrar a la universidad de Georgetown. Me encantaron los pequeños enamoramientos de Carmela. Primero se siente atraída por su cura, inlcuso una noche lluviosa le dice que se quede en su casa, porque Tony no está y Carmela casi se le tira encima, muy a lo "El pajaro espino". Luego con el hermano viudo de una amiga suya, que viene a hacerle algunos arreglillos en la casa, y eso es lo que ella necesita, que le hagan unos buenos arreglillos... Y luego con Furio (uno de los napolitanos que trabaja para Tony). Aún así, nadie se atreve a acostarse con la Primera Dama del gran Capo de la Mafia de New Jersey, aunque todos estemos deseando que le meta los cuernos a Tony. Finalmente, Carmela sacará el vientre de penas liándose con el director del instituto de su hijo A.J., pero durante el período de tiempo en el que está separada de Tony.

2) Livia Soprano (la madre de Tony), otro personaje interesantísimo. Es la típica yaya que no para de quejarse de que sus hijos la tienen abandonada. Livia es una gran manipuladora, capaz de hacer sentir culpable a los que la rodean por su amargura. No para de hablar de la muerte y no para de decir que lo mejor que le podría pasar es que Dios se la llevara de una vez. De hecho, siempre está leyendo las necrológicas de los diarios. Es una gran desagradecida, incapaz de mostrar afecto o cariño hacia los suyos. Cuando le traen un regalo siempre lo rechaza con un molesto gesto de manos. Incluso una vez le traen un ramo de flores y su respuesta es "¿Por qué me traes flores? No estoy muerta, desgraciadamente para algunos...". Cuando la besan pone cara de asco, como una niña pequeña.

3) Meadow (la hija mayor de Tony y Carmela) ¿Se puede tener un nombre más ridículo?, llamarse "pradera", no puede ser bueno para nadie... Meadow es más viva que el hambre, i a diferencia de su hermano (A.J.), se entera de todo lo que pasa y de los trapicheos de su padre.

4) Adriana La Cerva (la novia de Christopher Moltisanti, el protegido/sobrino de Tony). Tan horterilla vistiendo como Carmela (o más...) con sus vestidos de leoparda. A mí es un personaje que me daba mucha pena, quería muchísimo a Christopher, del que recibe palizas y malos tratos. Es una eterna romántica, que constantemente está planeando una boda que nunca llega. Y sobre todo me hizo sufrir muchísmo cuando la policía empieza a acosarla para que les ayude a destapar la red de Tony y sus secuaces. Adriana protagoniza uno de los momentos más tristes que he visto en una serie de televisión y que no revelaré para evitar spoilers...

5) Janice Soprano (la hermana mayor de Tony), todo un personaje. Es como una niña pequeña: traviesa, inmadura, irresponsable, con un gusto horrible para los hombres (el primero la pega y luego ella le dispara mientras está comiendo macarroni, obviamente luego tiene que venir Tony a limpiar la escena del crimen y sacarle las castañas del fuego a su hermana una vez más o cuando comienza a salir con un tío que sufre narcolepsia y que se queda dormido cada dos por tres).

6) Dra. Jennifer Melfi (la psicóloga de Tony) que siente una gran ternura hacia él, a pesar de saber que es un Capo de la Mafia. Lo ve como un pequeño chiquillo, alguien aparentemente fuerte, al que tiene que cuidar. De todas formas, yo creo que tratar a Tony también resulta terapéutico para ella. La Dra. Melfi siente una fuerte atracción hacia Tony, pero ésta nunca llega a consumarse. Es la única mujer a la que Tony no ha sido capaz de conquistar, y eso la convierte en alguien aún más deseable. A ella le cae bien Tony, se precupa muchísimo por él, y parece que esté cada semana esperando el día que tiene consulta con él. La Dra. Melfi sufre una violación en un parking (muy sórdida, a lo "Irreversible"), nunca se lo cuenta a Tony. Durante su período de baja, un día va a un fastfood a comer y en la pared colgada hay una fotografía del tipo que la violó (irónicamente ese episodio se titula "El empleado del mes").

La Muerte:

La muerte es un tema constante en la serie. Podríamos decir que Tony va dejando un rastro de muertes a lo largo de su vida: ajustes de cuentas, venganzas, mujeres que se suicidan por él... Tiene el armario lleno de cadáveres y, a medida que avanza la serie, uno va viendo que tarde o temprano eso tendrá que pasarle factura. Una de las primeras muertes que nos dejó bastante tocados fue la del tío Pussy, un tipo bonachón, bastante tristón, que en la primera temporada es victima de la extorsión policial. La policía comienza a obligarle a llevar un micro oculto para ver si pueden atrapar a Tony haciendo algo ilegal. Obviamente, cuando Tony (que no se anda con chiquitas) lo descubre, decide matarlo a sangre fría y sin ningún tipo de piedad. Un amigo mío tenía la teoría de que los pocos guapos que aparecían en esta serie acababan muriendo; tenedlo en cuenta durante el visionado de la serie, cuando sintáis atracción por uno de los muchachotes italianos que aparecen, que sepáis que sus minutos de vida en la serie están contados...


Las infidelidades de Tony:

Si pensáis que Don Draper no sabe mantener la bragueta cerrada, no conocéis a Tony Soprano... Carmela en una ocasión incluso llega a pedirle que se someta a una vasectomía, ya que como no parará de meterle los cuernos con la primera que pase, que como mínimo le ahorre la humillación pública de que le salga un hijo bastardo por ahí...Uno de los cuernos más sonados fue el de Gloria Trujillo (intepretada por Annabella Sciorra), otra paciente de la Dra. Melfi, que Tony conoce en la sala de espera, y que se obsesiona con él, amenazándole con contárselo a Carmela, muy a lo Glenn Close en "Atracción Fatal", pero sin llegar a poner a un conejo a hervir en una olla a presión...


Fundido a negro (un polémico final): [BIG SPOILER ALERT]

Tras ocho años en antena, está claro que las expectativas y las diferentes teorías sobre cuál sería el desenlace de esta gran serie eran muchas. Todos, de alguna manera u otra, le teníamos cariño a Tony, pero sabíamos que había cosechado demasiados enemigos a lo largo de su vida, había asesinado a demasiadas personas, y no podía salir impune de todo esto. La muerte siempre había sido su acompañante e incluso había llamado a su puerta en una ocasión, pero parecía que nada ni nadie era capaz de acabar con él.

Los últimos minutos de la serie son un magistral ejercicio de estilo, de guión, de montaje. Esa especie de última cena de Tony con su familia en un restaurante típicamente americano, con la canción "Don't Stop Believin'" sonando de fondo, cuyo tono excesivamente entusiasta consigue ponerte de los nervios, como anunciándote que algo terrible va a suceder. Cada persona que entra en el restaurante (con ese molesto sonido de la campanilla que hay en la puerta) resulta sospechosa, como si todas las personas que querían matar a Tony le hubieran tendido una trampa en ese aparentemente tranquilo Dinner. Sólo falta por llegar Meadow, que tenía cita con su ginecólogo, para que esté toda la familia reunida.

La escena va alternando un punto de vista general con el punto de vista subjetivo, desde la perspectiva de Tony, que parece estar nervioso, como si supiera que algo malo le va a ocurrir. Finalmente, Meadow llega en coche, pero le cuesta aparcar (quizás está nerviosa porque su ginecólogo le ha dado la noticia de que está embarazada de su novio y quiere contárselo a toda su familia, jamás lo sabremos...). Hay un hombre sospechoso en la barra que no para de mirar a Tony. Finalmente, el hombre se levanta y la pantalla sufre un repentino fundido a negro. Hemos vuelto al punto de vista subjetivo de Tony, que ha recibido un tiro en la cabeza y ha muerto. La pantalla se queda en negro durante unos segundos y finalmente aparecen los títulos de crédito finales.

Quizás todos sabíamos que Tony iba a morir al final de la serie, lo que no sabíamos es que David Chase nos mostraría su muerte de una manera tan magistralmente original. Es como asistir a la "Boda Roja", pero sin verla. Tenemos que imaginarnos a Tony con los sesos esparcidos sobre la mesa frente a la mirada atónita de Carmela y de A.J. y la pavorosa sorpresa de Meadow cuando entre en el restaurante. Recordemos que a veces no mostrar es mucho peor que mostrar, nuestra imaginación puede llegar a ser mucho más cruel.

Estoy seguro que muchos pensaron que se había estropeado su televisor o que aún quedaba un dvd más en el estuche de la temporada. Estoy seguro que muchos se enfadaron con David Chase por haber terminado la serie así, pero ¿es que a caso después de pasar tanto tiempo con Tony queríamos ver sus sesos espachurrados sobre una mesa? Yo creo que no, que ésta es la mejor manera de acabar: coherente, elegante, bien construída. El perfecto lazo final.



David


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