lunes, 27 de octubre de 2014

TV-Movie Time: "If These Walls Could Talk"

El género de cine sobre mujeres, películas de temática exclusivamente femenina, en las que sus personajes principales son mayoritariamente mujeres interpretadas por grandes actrices y donde los hombres son prácticamente meros monigotes, fue muy popular a finales de los años 80 y principios de los 90', dando como resultado películas como "Magnolias de acero" (1989), "Tomates verdes fritos" (1991) o "Thelma y Louise" (1991), entre muchas otras. Por ese motivo, no es de extrañar que la cadena privada HBO también quisiera ofrecernos su punto de vista sobre este género. Así que en 1996 produjo la TV-Movie "If These Walls Could Talk" (Si las paredes hablasen), que está compuesta por tres segmentos en tres momentos distintos de la historia americana (1952, 1974 y 1996) que giran entorno al tema del aborto y cómo las mujeres de cada una de esas épocas afrontan un tema tan peliagudo como ese. El único hilo conductor que las hilvana es que todas ocurren en una misma casa situada en una zona residencial de Chicago.


La película presenta tres mujeres totalmente distintas, con situaciones totalmente distintas y en épocas en las que el tema del aborto es encajado por la sociedad de maneras muy distintas. Así, tenemos una primera historia que se desarrolla a principios de los años 50, cuando el aborto estaba terminantemente prohibido y se consideraba un delito, un asesinato. En este contexto encontramos a la enfermera Claire Donnelly (Demi Moore, también productora de la cinta), una mujer fuerte que se quedó viuda tras la guerra y que durante los meses de duelo posteriores a la muerte de su marido, buscó consuelo en su cuñado, teniendo un affaire con él, fruto del cual quedó embarazada. Para ahorrarle la vergüenza a la familia, Claire quiere terminar con el embarazo cueste lo que cueste, por ese motivo en un momento del film intenta auto-practicarse un aborto en el baño de su casa con una aguja de tejer, pero el dolor la frena. Finalmente, decide ponerse en manos de un matasanos que practica abortos de manera clandestina.


La verdad es que este fragmento es bastante duro, la HBO ya daba muestras en los 90 de que sus telefims no eran telefilms cualquiera, sin miedo a mostrar escenas realmente inquietantes y perturbadoras, como la de Claire intentándose arrancar el bebé no deseado de las entrañas con una aguja de tejer o el momento en qué el desconocido del maletín llega a su casa para practicarle un aborto clandestino sobre la mesa de cocina, sin ningún tipo de esterilización ni anestesia y con un trato hostil, como culpabilizándola de su situación, indicándole que si algo pasa, en todo momento será culpa suya, no de la intervención... Es una escena desagradable, que no llega a los niveles de la magnífica "4 meses, 3 semanas y 2 días" (2007), pero que no está nada mal por tratarse de una producción para la televisión por cable. Demi Moore, una actriz hoy en día más conocida por haber tenido una relación con su toy-boy Ashton Kutcher (un actor que probablemente fantaseaba con acostarse con ella cuando se encerraba en el lavabo de casa de sus padres siendo tan solo un adolescente), que por su faceta como actriz, resulta completamente convincente en el papel. La Moore llora muy bonito en pantalla, ya lo demostró en "Ghost" donde derramaba unos lagrimones que debieron dejarla prácticamente deshidratada durante el rodaje y nos ofrece una buena interpretación, tapando sus encantos bajo el monísimo uniforme de enfermera de los años 50'.


Hacemos un salto temporal de más de 20 años para situarnos en el año 1974, cuando el aborto ya era legal y se nos presenta a Barbara Barrows (interpretada por Sissy Spacek, una actriz muy interesante, con un peculiar aspecto y con una mirada entre dulce e inquietante; yo siempre que aparece en pantalla estoy medio-esperando que le caiga un cubo lleno sangre de cerdo en la cabeza y que se ponga a cerrar puertas y matar estudiantes con sus poderes telequinéticos...). Barbara es una mujer de cuarenta y pocos años que renunció al éxito profesional para dedicarse a ser madre, tiene cinco hijos y acaba de descubrir que el sexto está en camino justo en el momento en que se le ha sido ofrecido un buen puesto de trabajo y su hija mayor necesita dinero para ir a la universidad. Como he dicho, en esa época el aborto es legal, pero era todavía una posibilidad poco realista para muchas mujeres, que prácticamente no tenían ni la oportunidad de hacer uso de su derecho al aborto.

Este es quizás el segmento menos impactante, porque no ofrece ningún momento visualmente impactante o perturbador; es más bien un conflicto interior, que una actriz de la talla de Sissy Spacek interpreta de maravilla, con tristes matices en su mirada que reflejan la frustración y el desconsuelo de una mujer de mediana edad que no puede elegir a pesar de que la ley la ampare.


En el último segmento nos movemos a mediados de los años 90', donde Christine Cullen (Anne Heche) es una estudiante universitaria que ha tenido una aventura con uno de sus profesores, que está casado y que muy amablemente la ha dado un sobre lleno de dinero para que se dirija a una clínica y termine con el embarazo. Esta clínica está dirigida por la Dra. Beth Thompson (Cher), que a puntito estaba de romper las salas de baile con su petardísimo álbum 'Believe', una mujer fuerte que cada día antes de entrar a trabajar tiene que atravesar una marabunta humana de manifestantes antiabortistas dispuestos a matarla, por lo que se ve obligada a ir al trabajo con un chaleco antibalas, casi nada..., es que la Cher es strong enough para esto y para más... Christine se debate entre si tenerlo o no, consulta con su mejor amiga, con la psicóloga de la clínica, intenta explicárselo a su madre sin demasiado éxito...


Este segmento también es especialmente duro, sobre todo debido a su impactante final, que no revelaré para evitar indeseados spoilers a los que quieran descubrir esta interesante TV-Movie de la HBO. Sólo diré que, en mi opinión hace una punzante crítica contra la sociedad americana, que cuestiona temas como el aborto, pero sigue permitiendo adquirir licencias de armas a los habitantes estadounidenses.

La película defiende que los años pasan, pero que el aborto sigue teniendo un peso ético enrome sobre los hombros de la mujer. Es ella quien se encuentra sola ante el peligro, quien debe hacer frente a la decisión final, quien debe atenerse al rechazo que esa decisión, sea cual sea, puede ocasionarle en su entorno. La película no es descaradamente pro-abortista, pero sí que pone de manifiesto los grandes peligros de la práctica de abortos ilegales. También nos habla de que el aumento de la beligerancia de los grupos ultra-religiosos es directamente proporcional a la libertad de la práctica del aborto, convirtiendo a estos grupos en auténticas bombas de relojería, capaces de usar la violencia desmedida contra aquellas mujeres que estén decididas a hacer uso de su derecho al aborto o contra las personas que se dedican a ello profesionalmente.

La película no lanza un mensaje demasiado optimista al respecto y deja abierto un debate, que aún a día de hoy, 18 años después de su estreno, sigue sin cerrarse.

David

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